
*
NUESTRO DESTINO *
"Con nuestras propias acciones
construimos el destino de cada día"
Todos venimos a este mundo en igualdad de
circunstancias; El equipaje es el mismo.
Sin
embargo el medio ambiente influye en todos y cada uno de los cambios que se
operan en nosotros.
Es
muy poco lo que se nos educa para vivir y sobre todo para los cambios que se
pueden producir en nuestras vidas.. La supervivencia es un proceso arduo y
difícil para la mayoría. Algunos superan sus dificultades; otros
aprenden a vivir con ellas y la mayoría directamente no se adaptan.
Son muchas las causas que
producen este fenómeno de desadaptación, tales como la carencia de una educación
adecuada; las influencias de los amigos, conocidos y por que no también y en
algunos casos el de la propia familia., las creencias religiosas, las
desigualdades sociales, el concepto del bien y del mal, la falsa interpretación
de lo que es moral y de aquello que consideramos como inmoral y la interpretación errónea
de los valores.
Todo ello y muchas otras
causas más contribuyen a nuestra desadaptación para la vida. Muchas situaciones se nos
presentan porque no tenemos el valor para rechazarlas.
En el caso de algunos
“HOMBRES” el sentido de “Don
Juan” o directamente de sentirse “EL MACHO” muestra una carencia de personalidad que si no tratan de superarla o
luchan para evitar éstas situaciones hacen que esas circunstancias que algunas
veces creemos “que es pasajera” se instale en nuestras vidas no permitiendo nuestro
total potencial
para crecer como personas, perjudicando no sólo nuestro destino sino el de
nuestros seres queridos como en el caso de nuestra familia.
Somos los únicos que podemos cambiar esas circunstancias,
sólo nosotros somos RESPONSABLES ABSOLUTOS
de nuestro futuro y si no lo hacemos sufriremos
terriblemente durante gran parte de nuestra vida las consecuencias.
Somos los artífices de
nuestro destino y por la misma razón somos directos responsables de lo que nos
pasa; porque somos nosotros mismos los que preparamos el camino y los que
sembramos las
semillas del triunfo o del fracaso.
Si en ocasiones nos
desconcertamos y preguntamos qué hemos hecho para merecer una vida que no nos
satisface, pongámonos la mano en el corazón y pensemos responsablemente acerca
de aquellos momentos en los cuales nos faltó el valor para tomar decisiones
acertadas, para rechazar lo que no nos convenía, o para evitar situaciones que podrían perjudicarnos en el futuro.
Dejemos de
pensar en la buena o en la mala suerte. Eso no existe, porque somos
nosotros los que sembramos la semilla de nuestras buenas o malas acciones.
La vida es justa. Ella sólo nos brinda lo que realmente merecemos.
En ocasiones llegamos a
ser demasiado complacientes y permitimos que por ejemplo “una aventura
pasajera” estropee lo que durante mucho tiempo estuvimos construyendo en pos
de un futuro mejor. Otras veces nos falta el coraje para decir "No"
cuando es nuestra obligación pronunciar esa palabra, para evitarnos futuros
males.
Pecamos por descuido, por ignorancia o por omisión y luego sufrimos las
consecuencias de nuestros actos irresponsables.
La ley de la "compensación" es sagrada...Se cumple
inexorablemente. Ella nos otorga lo que realmente nos merecemos.
Cuando pensemos acerca de esto, miremos hacia atrás y conscientemente evaluemos la responsabilidad que nos toca en relación con las circunstancia que en la actualidad estamos afrontando. No tratemos de echarle la culpa de los que nos pasa a los demás. Seamos responsables de lo que hemos hecho aunque nos hayamos equivocado.
Nuestro destino será lo que nosotros mismos deseamos que sea. Nada está escrito, nada está premeditado. Todo es producto de nuestras propias acciones y siempre estamos en capacidad de cambiar las circunstancias que nos rodean. Si no lo hacemos, entonces estamos muertos en vida, porque solamente podemos probar que estamos realmente vivos cuando estamos produciendo los cambios que necesitamos para facilitar el proceso armónico de nuestra existencia.