| Título: | Los aditivos alimentarios ¿son necesarios? |
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| Fecha: | Septiembre 2002 |
Los aditivos son sustancias químicas que no
tienen por qué encontrarse en los alimentos y que se añaden a los alimentos.
Su misión es favorecer la aplicación de diversas tecnologías de
transformación y/o conservación.
Los alimentos preparados industrialmente pueden contener diversos aditivos como
conservadores, enzimas o saborizantes.
¿Hasta qué punto es necesario el empleo de estas sustancias? Ésta es una
cuestión que suscita debate en el ámbito de la seguridad alimentaria. La
respuesta es diferente de acuerdo con la finalidad del aditivo. Así, la
utilización de colorantes debería realizarse sólo en aquellos casos en los
que sea rigurosamente necesaria, ya que en sí mismos no representan ninguna
ventaja, tan sólo es una cuestión estética. Pero sí serían recomendables
cuando por razones como una esterilización, o cualquier otro tratamiento
tecnológico, se provoque una desaparición casi completa del color.
Los aditivos, por su parte, se deberían emplear sólo cuando no hay ningún
otro tratamiento tecnológico autorizado que consiga el mismo efecto, incluso
aunque el coste sea más elevado.
Estas sustancias también sirven para facilitar el proceso de preparación y/o
elaboración. Así cuando se establece la necesidad de su empleo, el siguiente
paso, lógico por otra parte, debe ser asegurar la inocuidad sobre la calidad de
los alimentos y sobre la salud del consumidor.
Evaluación del riesgo
Una pregunta que hay que plantear siempre es si la ventaja que conseguiremos,
desde un punto de vista tecnológico, compensa el riesgo de su empleo. El riesgo
debe medirse con un conjunto de pruebas que den una idea precisa de los
problemas toxicológicos, crónicos y agudos, que se puedan producir, y una
evaluación sobre la cantidad máxima que se puede llegar a ingerir por persona.
Por ello, siempre es preferible la utilización de sustancias antiguas de las
que se conozca la ausencia de riesgos crónicos importantes.
La posible acción sinérgica de diferentes sustancias no tóxicas a bajas
dosis, pero que posean una acción potenciadora de la toxicidad, es algo que se
ha estudiado poco y que será difícil de demostrar. Este punto sigue abriendo
el camino a nuevas investigaciones que permitan evaluar este tipo de toxicidad,
de gran interés para los consumidores.