Más salud, menos costos
Contar con empleados sanos reduce los gastos en
las prestaciones médicas y el ausentismo
Ante la necesidad de reducir costos, las organizaciones comenzaron a mirar hacia
el estado físico y mental de su personal. La formula es sencilla: gente más
saludable, empresas más productivas y rentables. Una de las estrategias más
utilizadas para reducir los costos de salud es cambiar el servicio prestador o
encarecer el plan. Pero ninguna de estas iniciativas logran llegar al nudo del
problema. Además de pasajeras, generan malestar en los empleados porque
perciben una cobertura médica de calidad inferior.
Ahora, los ofrecimientos apuntan a reducir los costos de las prestaciones sin
encarecer la calidad del servicio. Pero, además, buscan generar hábitos de
vida sanos que perduren en el tiempo y tengan un efecto multiplicador entre el
personal y sus familiares.
Cómo funciona
Se intento encontrar una solución al problema
costos sin encarecer la calidad del servicio. Por medio de un plan de promoción
de la salud, que permita en el mediano plazo contar con empleados más sanos,
habrá una caída en los consumos de las prestaciones y la compañía podrá
sentarse a renegociar con la prepaga los valores de la cobertura.
Cuando existe una población más sana, se necesitan menos consultas médicas,
menos estudios y menos medicamentos. Por lo tanto, el precio que la
organización paga por cada empleado -que oscila entre los 60 y 200 pesos- se
reduce.
De esta manera, se logra el objetivo de bajar costos sin afectar la calidad del
servicio. Pero existe un beneficio adicional, que está ligado al rendimiento y
la productividad. Contar con una masa de empleados saludables contribuye,
además, a reducir los costos de otras variables como el ausentismo, la
rotación de personal, las horas extras y la accidentología.