Preocupa el incremento de niños y jóvenes fumadores

En el Perú se ha detectado un incremento en el número de fumadores, así como el inicio cada vez más temprano en niños, de entre 10 y 11 años de edad. Especialistas recomiendan un trabajo de prevención desde las escuelas y universidades así como terapias integrales para fumadores.

Ascendería a un millón el número de personas adictas al tabaco en Perú, donde el hábito de fumar causa más muertes que el SIDA y la TBC. El psicólogo Carlos Ramírez, de Notabaco Center, lamentó aún más el hecho de que estas personas comprometen, por si fuera poco, la salud de los miembros de su entorno inmediato, como son la familia y los compañeros de trabajo.

En un reporte aparecido en la última edición del semanario especializado Gestión Médica, el psicólogo peruano citó estudios que refieren que la causa principal de cáncer al pulmón es el consumo de cigarrillos, puesto que nueve de cada diez personas con esta enfermedad refieren ser fumadores habituales o tener contacto permanente con fumadores.

También destacó que hasta hace varios años la edad de inicio en el consumo de cigarrillos era entre 16 y 18 años, pero esta ha ido reduciéndose a los 14 años. Incluso hay niños de 10 y 11 años que están comenzando a fumar.

Respecto al perfil de los fumadores más jóvenes, dijo que son factores determinantes los niveles de afecto, seguridad y confianza recibidos en la infancia, el tipo de hogar y de padres que tiene, todo lo cual influye en la estructura de la personalidad.

Las personas que tienen dependencia al tabaco y no pueden dejar de fumar por sí solas requieren un tratamiento integral, médico, psiquiátrico y psicológico. El tratamiento es individual y no todos los casos implican la administración de fármacos, pues “generalmente se dan medicamentos cuando existe demasiada angustia o ansiedad”.

Respecto de las pruebas psiquiátricas y psicológicas, señaló que éstas son necesarias para conocer qué fortalezas, habilidades y amenazas tiene el paciente y permiten diseñar un plan terapéutico adecuado. Este incluye la asistencia a charlas sobre el peligro que enfrenta el fumador y su familia, los beneficios de dejar de fumar y las alternativas o métodos para lograr la abstinencia.

Una siguiente etapa es la de entrenamiento, que consiste en dejar de fumar cada vez por tiempo más prolongado hasta lograr la abstinencia total. Aquí es preciso contar con ayuda especializada que aportarán técnicas de relajación, expresión corporal y respiración; así como también técnicas de visualización que le ayuden a mejorar su autoestima “porque quien se apoya en el tabaco y el cigarrillo puede tener problemas de personalidad, inseguridades”.

Ramírez estimó que la persona puede dejar el tabaco en un mes, pero ello depende de la fuerza de voluntad del paciente, de su personalidad, el tiempo del que dispone y el entorno familiar. Precisó que el 40 por ciento del total de pacientes que supera este problema cae nuevamente en la adicción.

Según el Global Youth Tobacco Survey, GYTS, realizado en la ciudad andina de Huancayo el año 2000, el 48 por ciento de un total de 1351 jóvenes participantes en la encuesta –cuyas edades fluctuaban entre 12 a 16 años- habían fumado cigarrillos alguna vez; un 16,7 por ciento declaraba fumar habitualmente. No obstante más de la mitad declaraba haber recibido información sobre los riesgos de consumir de manera habitual cigarrillos, muchos relacionaban al consumo de cigarrillos con aceptación de grupo, con tener más amigos y con tener atractivo para las personas del sexo opuesto.

 

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