| LA ALIMENTACIÓN EN LA EDAD ESCOLAR |
Es habitual que exista cierta desinformación
sobre cómo debe ser la alimentación en la etapa escolar, muchas veces influida
por las tendencias de moda que muestran algunas publicidades o los medios de
comunicación y la facilidad con la que los niños y niñas adquieren hábitos
alimentarios provenientes de otras culturas.
Es en la etapa escolar y en la escuela el momento de educar, creando una
conciencia sobre una correcta alimentación, previniendo de esta manera algunas
enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial u obesidad.
Actualmente los niños consumen más alimentos elaborados que hace unos años
atrás, aproximadamente 6 veces más papas fritas que hace 20 años y 3 veces
más bebidas con azúcar.
El problema no sólo es el simple consumo de golosinas que también se ha
incrementado por la gran variedad que ofrece el mercado.
Sólo una tercera parte de los niños en edad escolar consumen hortalizas, muy
poco pescado fresco, y tres cuartas partes de la carne fresca que se consumía
años atrás.
¿Cómo repercute esto en la salud?
Un alto porcentaje de niños padecen de caries por el consumo elevado de
hidratos de carbono simples, 70% posee altos niveles de colesterol, se
incrementaron las alergias infantiles, el 12% de los adolescentes son obesos con
trastornos de constipación y hemorroides.
Gran parte de estos trastornos se deben al elevado consumo de hidratos de
carbono simples, aditivos químicos y grasas.
Mejorar la alimentación infantil: +cómo hacerlo?
Los niños en edad escolar se encuentran en una etapa de rápido crecimiento
físico e intelectual con gran consumo de energía por las actividades que
habitualmente desarrollan.
Para que el crecimiento pueda desarrollarse normalmente, el organismo necesita
recibir todos los nutrientes básicos: proteínas, hidratos de carbono, grasas,
vitaminas y minerales.
Los hidratos de carbono deben ser el 50% de la dieta ya que son la fuente de
energía de más rápida utilización. Los simples como el azúcar se encuentran
formando parte de golosinas y bebidas carbonatadas y deben restringirse.
Los complejos se encuentran formando parte de cereales, legumbres, vegetales y
son los que se deben aumentar en el consumo.
Las grasas deben constituir el 30% de la dieta; las saturadas consumidas en
exceso son perjudiciales para el organismo; las insaturadas presentes en los
aceites son beneficiosas y deben incluirse en la dieta.
Las proteínas deben formar parte del 20% de la dieta en los niños. Es
importante que consuman leche, carnes rojas, pescado y pollo combinándose
adecuadamente con proteínas vegetales como las lentejas.
Las vitaminas y los minerales nunca faltan si la dieta es equilibrada, y no se
requiere de suplementos vitamínicos si el niño lleva una alimentación
balanceada.
Con respecto a las golosinas, helados, fast foods y bebidas azucaradas no es
necesario que se prohíban, sino simplemente que se consuman en forma moderada
(por ejemplo 2 veces por semana).
Otro punto a tener en cuenta es la distribución de los alimentos a lo largo del
día, ya que es habitual que los niños no realicen la comida más importante,
que es el desayuno.
Concurren al colegio en ayunas e ingieren abundantes golosinas en los recreos y
gran cantidad de comida durante el almuerzo y la cena.
Para lograr que la alimentación en la infancia sea óptima se necesitará que
comience en el hogar en los primeros años de vida, informando a los padres
adecuadamente, y posteriormente en la escuela, intentando descubrir conductas
erróneas, inculcando el consumo racional de los alimentos y desterrando mitos o
creencias populares.